A mi primo, porque una vez lo tiré a una piscina
con ropa delante de sus compañeros. Estaba en sexto básico y yo en cuarto
medio. Lo humillé sin motivo.
A una niña que conocí por internet. Hablábamos
todos los días. Un día quedamos en juntarnos en la entrada de un Metro. Llegué
20 minutos tarde, ella ya estaba allí. Me acerqué sonriendo, caminé lento hacia
donde estaba hasta pasar por el lado, para luego seguir derecho. Ella me
llamaba y yo seguía caminando, alejándome a paso firme. Se veía mejor en las
fotos. Al día siguiente le dije por e-mail, que no la había reconocido, y que,
además era sordo.
A Marcela, una polola que tuve en Concepción. Una
vez me contó que su mamá había fallecido, y que ese era el dolor más grande de
su vida. yo le dije “qué pena”, y la empecé a manosear. Me apartó de su lado,
se vistió y se fue.
A una amiga, a la que se notaba que yo le gustaba,
incluso me atrevería a decir que estaba enamorada. Me invitó a quedarme en su
casa de Viña. Me instalé al día siguiente. Cuando se fue al trabajo, yo traje a
una mina que había conocido días antes, y tuve relaciones en su cama. Nunca le
conté, pero ella encontró un preservativo usado, y lloró. Ese día le pedí
pololeo. Aceptó. Duramos dos años.
A mi primo, el mismo, pero cuando estaba más
grande. Un día llegó a mi casa con la mano vendada. Se había apretado los dedos
en una puerta metálica. Se los pisé, sin
querer (fue intencional) mientras le enseñaba matemáticas. Él aulló de dolor.
Las vendas blancas se empaparon en sangre.
De esto han pasado muchos años, hoy mi primo es
ingeniero civil industrial, le va muy bien, recorre el mundo por su trabajo, y
está muy bien evaluado por sus jefes, aunque tiene problemas de movilidad en su
mano derecha.
A una compañera de trabajo que tenía la autoestima muy baja. Fuimos
pareja por tres meses. Casi todos los días yo le decía que era fea, y la
comparaba con mujeres de la tele. Efectivamente era fea. Terminamos por ese
motivo.
A mis amigos que me hablan por Facebook y con los
que no quiero comunicarme. Les digo que soy el comunity manager de Avello y que
yo manejo su cuenta porque él no tiene tiempo. “Le diré a don Felipe que se
comunique con usted”, les escribo
Finalmente le quiero pedir disculpas al periodista
de Chilevisión Juan Pablo Queraltó, porque siempre que me preguntan, niego que
soy su amigo, incluso, insinúo que es gay. Cuando la verdad soy muy amigo de
él, le tengo gran afecto y, por supuesto sé que no es gay. De hecho mientras
escribo estas líneas, recostado, él se pasea frente a mí, sonriendo. Se puso mi
camisa azul, le queda grande pero no le importa. Ya tomamos desayuno.
Para Tejemedios escribió:
FELIPE AVELLO
PERIODISTA Y COMEDIANTE MUY BUENO